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Hermosos detalles

Uno de los problemas que enfrentan mis minialérgicos son los cumpleaños en el colegio, pues varios niños (en realidad sus papás) el día de su cumpleaños llevan una torta para compartir con sus compañeros y profesores.

Para mí, el tema normalmente me genera angustia y tristeza desoladora, para Pipe y Gabi, pena y rabia (sus palabras). Lo peor, es que el único problema de esta situación es no saber que ese día llevarán algo, o sea, con información nos ahorramos la angustia, tristeza, pena y rabia, y es más, generamos alegría y agradecimiento.

Agradezco infinitamente el gesto de algunos papás que me avisan e incluso me preguntan qué pueden comer los niños y les llevan algo especial. Pero lo que hoy les quiero contar (y que al acordarme aún me emociona) es que una compañera de Gabi hoy llegó con una bolsa, que preparó por iniciativa propia en la mañana, con dos plátanos, para que Gabi pudiera comer, pues sus papás traían una “torta con leche de vaca”.

¡Qué simple y qué hermoso! La empatía, amistad y generosidad contenida en solo dos plátanos. La sonrisa de ambas, Gabi y su compañera, ha quedado grabada para siempre en mi memoria emotiva.

No pido una torta inclusiva (aunque debo decir que ese es el mejor escenario), no pido que les lleven algo especial, solo pido que me avisen, para que ese día de celebración ellos también puedan compartir y no se queden mirando cómo los demás comen. Tan simple como dos plátanos en una bolsa, ¿no?

 

Pd1: por deformación profesional (psicopedagoga) debo decir que la empatía no es para nada un proceso simple, cognitivamente es un proceso complejo, que necesita de base teoría de la mente. ¡Uf!, necesitaba decirlo.

 

PD2: en las salas hay calendario con los cumpleaños, me demoré, pero hasta que se me ocurrió sacarle foto y estar más o menos prevenida.

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Cumpleaños nº 7

Ya son siete añitos. Siete añitos de conocer y vivir un mundo nuevo, un mundo que ni atisbaba a imaginar. Siete añitos llenos de amor y desafíos.

Y son seis añitos experimentando con la repostería vegana. Descubrir su existencia a endulzado y alegrado nuestras vidas y por su puesto, nuestras celebraciones. El turno de esta fue una torta de galletas Oreo.

Para la dicha de todas las madres con restricción alimentaria por APLV (alergia a la proteína de la leche de vaca) de su hijo y los niños con APLV, las Oreo, al parecer ya en todas las fábricas del mundo, son libres de proteína de leche de vaca, y para goce de los veganos, ninguno de sus otros ingredientes son de origen animal. Felices todos, les comparto esta exquisita torta que preparé para celebrar el cumpleaños número siete de Pipesaurio.

La receta original es del sitio Dimensión Vegana (tienen muchas recetas de todo, dulces, salados, quesos, panes, etc.), para verla click aquí.

Y mi versión, a continuación:

 

Torta de chocolate rellena de galletas Oreo (así la bauticé)

Ingredientes

2 paquetes de Oreo clásica (para la próxima usaré tres)

1/2 taza de pasta de maní (yo usé 1/2 tarro de manjar de soya, creo que también quedaría bueno con pasta de dulce de membrillo o una mermelada bien espesa)

1 taza 3/4 de harina

1/4 taza de cacao amargo en polvo

1 taza de azúcar

1 cucharadita de bicarbonato (le agregué también 1/2 de cremor tártaro)

1 taza de agua con 1 cucharada de café instantáneo (le puse solo el agua, no me la quise jugar con el sabor del café)

1 cucharada de vinagre

1 cucharada de escencia de vainilla

6 cucharadas de aceite

Preparación

Separar las galletas y hacer sanguchitos, alternando galleta, manjar, galleta, manjar, galleta, manjar. Para la próxima agregaré una capa más de galleta, encontré que bajó mucho una vez cocida la torta.

Distribuir las torres de galletas en el molde. Yo no hice quequitos, pues necesitaba un formato grande como para torta. Use un molde redondo de unos 24 cm.

Para preparar el queque, mezclar todos los ingredientes secos por un lado y los líquidos por otro. Unir y mezclarlos bien.

Cubrir las galletas con la masa de queque.

Hornear por 35 minutos a 175ºC (el molde de torta)

Decorar con crema de coco batida, merengue, cobertura de chocolate, o el antojo de su preferencia ( yo no alcancé a cubrirla).

 

Y las fotos 🙂

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El cumpleañero

 

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La torta de chocolate rellena de Oreos

 

Se abrió el cielo y bajó una pizza vegana

Gracias a que estoy haciendo prueba de maíz con Gabi es que pude crear este milagro, pues el queso vegano que venden en el mercado usa almidón de maíz. Hace años hice uno con almidón de mandioca, pensando en las restricciones alimentaria de esa época (Link al post aquí), pero necesitaba uno que se derritiera. Para la próxima pizza probaré hacerlo yo, me cargó el que compré, muy pasado a aceite de coco y como dijo Javier, un amigo, el saborizante (vegano) sabe a saborizante de Cheetos.

Las caritas de perplejidad ante el hecho de que iban a comer pizza, el desconcierto de mirar el trozo y preguntar cómo se come, concluir que el queso derretido es caliente y oír decir a Pipe, “este es mi último trozo, estoy satisfecho”, me deja con una sonrisa en mi cara.

Juzguen ustedes sus expresiones 🙂

 

Un final feliz

En la convivencia de curso antepasada, de toda la lista de cosas para comer (y que debíamos llevar los padres) Gabi solo podía uno, el huevo duro. Seguí mi protocolo de siempre, le preparé potes con cosas similares a las que habrían y le avisé a la educadora que Gabriela solo podía comer, de lo solicitado, huevos duros, y que llevaba su colación en la lonchera. La cara que puso la profe fue tal que me angustié de solo verla. Me dieron como ganas de disculparme, “no eres tú, soy yo”.

Siguiente convivencia, día del alumno, nos pidió ayuda a mí y a la directiva para que organizáramos una lista de alimentos que Gabi si pudiera comer. Ella por su parte, mandó el siguiente mail a todo el curso:

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Yo insistí que no era necesario todo apto, con que hubieran alternativas para que pudiera elegir, feliz, pero finalmente solo hubo un ítem que Gabi no podía (pancitos queso tomate y queso jamón).

La lista fue la siguiente:

  • brochetas de fruta
  • pasas
  • frutos secos
  • queque casero sin proteína de vaca
  • quinoa pop
  • potes de jalea
  • barras de cereal arroz miel (dato de apoderado encontrado en negocio chino)
  • huevos duros
  • palitos de zanahoria y apio
  • aceitunas
  • cereales cuadraditos marca Quaker
  • pancitos queso tomate sin mantequilla (lo intentaron)
  • pancitos queso jamón sin mantequilla (se valora el gesto)

 

Cuando fui a dejar a Gabi en la mañana, con su aporte de brochetas de fruta, la cara de la educadora era otra, a parte de la sonrisa no sabría decir qué era lo otro distinto, pero parecía como que respiraba tranquila.

¿Y Gabriela? Cuando la fui a buscar a la salida venía feliz, me contó todo lo que había comido, pero una sola frase me fue más que suficiente para llenar de felicidad mi corazón: “mamá, no tuve que sacar de la colación que me mandaste en la lonchera”

(porque si, yo la crazy mom, en mi mundo de las alergias alimentarias, cabía la posibilidad que todo fallara, trajeran otras marcas de cereal, contaminaran los queque o se cayeran al suelo… en fin, la cosa es que igual le mandé un par de cosas de refuerzo)

 

Y colorín colorado

esta historia con un final feliz

ha terminado.

Una nueva etapa

Estos últimos meses me he enfrentado a algo nuevo: ida a almorzar a casa de compañeros. Nervios infinitos, partiendo porque la visita ha sido a la casa de otra mamá sin ninguna experiencia ni vivencia en alergia alimentaria (aparte de saber que Felipe es alérgico alimentario).

Cuando los chicos han ido en la tarde a casa de compañeros, los envío con cocaví. Primero, porque están acostumbrados a comer mucha fruta y en otras casa es re-poca la que hay; segundo, porque cuando los papás me preguntan qué pueden comer (al contarles que Pipe o Gabi son alérgicos alimentarios) miran con cara de “urgh” y los tranquilizo diciéndoles que yo de todas formas les mando colación.

Pero una mamá, Geraldine, simplemente supo adaptar el menú diario de su familia para que Felipe compartiera la mesa con todos. Arroz con huevo revuelto fue la primera vez, arroz con pollo y papas fritas fue el otro día. No tuve ni diarreas ni heridas sospechosas en zonas de mucosas posterior a estas visitas.

Y se siente tan re-bien.

Me provoca una alegría calentita en mi corazón y atesoro esa naturalidad de compartir la mesa, de comer todos lo mismo, que quizás a nadie llame la atención, pero yo si recuerdo como poco a poco se fue reduciendo la cantidad de ollas que contenían preparaciones con alimentos distintos… tres, dos, una olla… hasta que finalmente nos pudimos sentar a la mesa y compartir todos lo mismo. Que esto se de en la casa de una familia distinta a la de uno, es simplemente hermoso.

Me podrán decir que lo importante es compartir la mesa, no lo que se come, y si, tenemos algunas reglas al respecto: si se puede, no comer solo, no comer enojado ni comer con pena, pero en nuestro mundo de las alergias alimentarias, poder servir una mesa con los mismos platos para todos, es una obra de arte, se ve hermosa, y la comida tiene un sabor a lucha y conquista que sabe ¡exquisita!

Por eso, este nuevo paso, gracias a Gerald, sabe a pura alegría.

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El padre

Al hablar del niño alérgico alimentario solo asociamos a una madre al cuidado de este, aún cuando reconozcamos que hay también un padre e incluso una familia, pero la primera imagen es del niño cuidado por su madre.

Y es lo que vemos también en los medios. ¿A quienes entrevistan? ¿Quienes armaron y dirigen fundaciones? ¿Quienes llegan a los encuentros? Mujeres. En los grupos de alergia alimentaria a los que pertenezco, solo dos veces en todos estos años (unos 6), han intervenido papás.

El estereotipo de que la nutrición y el cuidado de los hijos es un rol femenino, en la alergia alimentaria también se cumple.

¿Y que pasa con los padres? ¿Dónde están? ¿Cómo viven esta enfermedad?

Primero les voy a hablar de Juanjosaurio, el padre de dos alérgicos alimentarios: Pipe y Gabi, que son los que inspiraron e inspiran este blog. Su presencia efectivamente se percibe como silenciosa, pero detrás de ese rol aparentemente secundario hay un esposo que siempre estuvo y está junto a mí en este camino. Todas las veces que pudo me acompañó en la peregrinación por médicos, exámenes y controles. Hasta hoy me busca alimentos aptos para los sauritos (y en su momento también para mí). Se cabeceó conmigo cuando teníamos reacción y no sabíamos por qué o de qué. Contempló cacas buscando encontrar rastros de sangre, inspeccionar contenido y mocos. Noches de paseo cuando los cólicos no cedían y parecía que del cansancio, nos íbamos a quedar dormidos de pie. Cuando me equivocaba en algún alimento y él me recordaba que era humana. Tantos, tantos momentos… que me inundan los ojos de lágrimas.

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Juanjosaurio y los sauritos

 

Uno de los dos hombres que posteó en los grupos de facebook escribió lo que sigue a continuación. Era tan potente su emoción y descripción del cómo viven ese rol secundario que se les asigna socialmente, que le pedí permiso para publicar su post y (afortunadamente) accedió.

 

“26 de abril 2016

Yo no sé nada. Cada día más, pareciera dar un paso más hacia el desconocimiento, la angustia e impotencia. Antes sabía menos, es verdad, y francamente hubiera preferido nunca saber de siglas como IgE, APLV, AAM, pero seguramente debía aprenderlas, o de palabras como: caseína, lactoglubolina, sensibilización, rush cutáneo, proteína… ni siquiera sabía la definición de “proteína”, alérgia a los alimentos, a los alimentos!!! una cosa es, por ejemplo, ser alérgico al plátano, pero otra es ser alérgico y/o intolerante a 15 de 16 alimentos que hemos intentado incorporar… Palabras como Histamina, esto es trágico, quise saber qué era y cómo actuaba la histamina en una reacción alérgica y me superó, es arameo… Cómo lo que te permite vivir (alimentos) te hace mal? Cómo tu sistema inmune en vez de defenderte, te ataca? Cómo te curas cuando eres alérgico hasta los remedios? Por qué un niño?. De dónde sacas fuerzas para reír después de haber hecho deposiciones con sangre? Cómo puedes despertar con una sonrisa después de haber pasado la noche completa quejándote mientras dormías? Cómo puedes mirarme con esos ojitos llenos de vida y esperanza, si no tengo ni una respuesta hijo! Cómo sigues abriéndome tu boquita cuando voy con un alimento nuevo, si hemos fallado tantas veces? Cómo me quejo de ahora en adelante de un dolor de estomago? Tu hermano mayor lleva 240 días pidiendo en todas sus oraciones por tu recuperación y no se si lo escuchan. Sé tantas cosas que antes no y aun así no sé nada… ni sé hasta donde llegara mi fe… solo sé que quiero estar contigo para siempre. También sé que tengo al lado mio a una mujer que jamás pensé que tenía. Con pudor confieso que jamás siquiera sospeche de su entrega, de su intuición, de su amor, de su organización, de su memoria, de su vigilia, de su permanente estado de alerta, de su sacrificio, de su determinación, de su voluntad para parar todo en un segundo y modificar todo lo necesario para conseguir la estabilidad de nuestro bebe, bajaste 30 kilos!!! no comes nada prácticamente para no dañarlo, para verlo sonreír. Que entereza, que bendición y orgullo. Sé que la situación misma, muchas veces, no permite parar para agradecer estas grandes cosas, sé que podría ser mejor padre y compañero, tengo absoluta consciencia de tu sacrificio y mi falta de todo, no quiero justificarme en nada, solo decir que esto es un torbellino de sensaciones y emociones, angustia y cuestionamientos, desilusiones y destellos de esperanzas. Sólo quiero que sepas que ya no te miro como antes, que te amo y agradezco lo que haces día a día, por nosotros, que prometo ser cada día una poco mejor. Tal vez esta condición mejore o no, no lo sé, hoy no tengo fe, mañana quizá si. Sólo sé que los días son mejores caminándolos de tu mano, como cuando eramos niños.

José Manuel Rebolledo”

#‎alergia300plabras‬

Huevitos de Pascua 2018

Los que han leído mis post sobre pascuas y huevitos de años anteriores podrán saber de mi frustración para esta fecha. No porque no se pudiera realizar el concepto “huevito”, si no porque este no se asemejaba a los brillantes envoltorios de papel metalizado del producto tradicional.

¡Pero este año sí, señoras y señores! Hubieron huevitos y conejitos de chocolate (sin leche, por su puesto) envueltos en dorados papeles con diseños de conejitos en blanco metalizado y papel blanco plata con múltiples brillantes puntitos de colores.

Nunca había hecho chocolates, así que tímidamente compré una bandeja (molde) de huevitos. ¡Nos resultó perfecto!, así que fui por más, otra bandeja de moldes de conejitos y dos pliegos de estos hermosos y anhelados papeles. En la segunda bandeja de huevitos me atreví a agregar trozos de almendras a algunos y cranberries a otros, quedaron super.

Aquí les dejo varias fotos de esta versión 2018 de los Huevitos de Pascua.

 

Pese al recuerdo de mi sentimiento de frustración por no poder igualar a los huevitos del mercado, al releer post anteriores, en ninguno falta la sonrisa y la descripción del goce de esconder y buscar huevitos 🙂

Por si les interesa, aquí les dejo los links en orden de partida:

Abril 2014- En pascua no todo es chocolate, leche, soya o el alérgeno de su preferencia

Marzo 2015- Pascua de resurrección

Abril 2015- Pascua de resurrección, la búsqueda de huevitos

Marzo 2016- Huevitos de pascua 2016

Abril 2017- Huevitos de pascua 2017

 

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