Archive | January 2015

El pollo

La Historia

Pipe era alérgico al pollo, con un alto nivel de sensibilidad, y Gaby reaccionaba al alérgeno (pollo) que pasaba través de mi leche. Y como en este cuento, si no pruebas no sabes, había que volverlo a intentar.
Decidimos probar con el pollo de la granja Magdalena, para descartar en primera instancia factores como “hormonas” y marinado, y ellos garantizaban que su proceso de crianza no los incluía.

Pero la felicidad no los hace hipoalergénicos, ni haber comido granos en vez de pelets, no haber sido tratados con precursores del crecimento ni esteroides, ni haber sido procesados con químicos que alteran el peso y el sabor (el famoso marinado) *fuente, sitio web de Granja Magdalena, Ventajas y Preguntas frecuentes.

Pipe y Gaby son simplemente alérgicos al pollo.

Cuando consulté a la gastro que los atiende, con qué pollo hacer la prueba, me responde con absoluta seguridad y tranquilidad “el del supermercado, Super Pollo, esos”. Y tenía razón.

Pero una de las características que se desarrollan o exacerban en los cuidadores de niños con alergias alimentarias (hablo solo de la patología que me tocó enfrentar) es la neurosis. La amenaza está presente siempre, la certeza no es un lugar seguro, ¿habrá habido un factor interviniente en la prueba de alimentos que alteró el resultado? A mis pobres crías las escaneo completas visualmente después de una prueba, para detectar cualquier roncha o anomalía en la piel, y si veo alguna anomalía no estando en prueba, los escaneo igual. Soy capaz de desmenuzar una caca si veo algo sospechoso para tratar de identificar qué es.

¿Cucú? Si. Por eso decidimos gastar en un pollo que cuesta $10.000 el kilo de pechuga entera en vez del Super Pollo 🙂

 

Super Chicken

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Galletas Gaby aptas y ricas: achievement unlocked

Las galletas que le he preparado a Gaby están llenas de amor, muuucho amor, y algunos ingredientes que después de media hora de horneados se ponen duros, como roer hielo pero sin que este se derrita.
Igual Gabysauria ama y llora por sus “lleta”, y yo valoro el hecho que pueda hacer una galleta que pueda comer y disfrutar, aunque sirva para gastar los dientes.
Dado que mi minialérgica, en cuanto a harinas se refiere, solo puede comer papa, quinoa y amaranto (también lenteja, pero no me tinca tanto para masa dulce), la receta anterior contenía harina de papa, azúcar, aceite y leche de soya. Una vez intenté con harina de quinoa en vez de papa y el resultado fue peor en cuanto a dureza, pero quedaban de mejor color.
Como dificilmente me rindo, lo volví a intentar, esta vez agregando pipocas de amaranto para ver si aportaban más aire a la masa, y miel, para unir las pipocas, que se comportan muy parecido a las bolitas de plumavit. No fue fácil ligar la masa y menos que se hicieran bolas, pero apisonándola en una cuchara sopera y luego desmoldándola sobre la lata, se armó algo bastante decente con forma de galleta.
De ahí vino la etapa más importante y crucial de mi proyecto: la dureza post horneado. Y si, las galletas quedaron ricas y no se pusieron duras! Por fin Gabysauria puede comer una galleta que no solo tiene amor de mamá 🙂

La receta

Ingredientes

25 gr azúcar
50 gr Ener-G Potato Mix
40gr Pipocas de amaranto
2 cucharadas de aceite
1 cucharada de miel
2 cucharadas de agua caliente

Preparación

Mezclar todos los ingredientes secos, luego añadir aceite y miel disuelta en el agua caliente.
Unir, amasando, todos los ingredientes, hasta que quede algo como una bola, pues tiende a desgranarse.
En una cuchara sopera, poner un poco de esta masa apisonándola bien para tratar de compactarla. Sacar la masa volteando la cuchara o deslizando con el dedo el relleno.
Hornear por 10 minutos a 175•C.
¡A Comer!

Nota: Para no generar falsas expectativas, aclaro que el sabor y textura de las galletas es más semejante a una barra de granola.

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