Archive | February 2014

El suelo, un enemigo silencioso

El suelo suele ser para mí un vasto lugar lleno de potenciales peligros. Ahí encuentras mil artilugios que pueden enfermar a mis minis alérgico. El suelo es un enemigo silencioso, está ahí, impávido, quieto, aguardando, cual planta carnívora, que una inocente manito se pose en él.

Cuando vamos a eventos sociales (cumpleaños, juntas) o lugares donde la gente come (cafetería, plazas), mis ojos no solo están sobre Pipe y Gaby, también hacen un rápido escaneo de lo que está servido sobre una mesa y lo que hay desperdigado por el suelo. Mis pies muchas veces patean, con discreción o sin ella, los fragmentos de enemigos visibles, y mis bolsillos suelen terminar siendo unos mini basurales. Mis manos desplazan fuera del alcance de mis saurios cosas como galletas, quesos, cheetos, entre otros, y aproximan verduras, aceitunas y otras cosas permitidas.

Lamentablemente, Pipe y Gaby tienen mayor proximidad del suelo que uno (que más encima es miope), por lo tanto ven cosas que yo no veo, por eso mis ojos no pueden estar muchos segundo fuera de ellos. Hay veces, cuando mi sistema de alerta está al tope por exceso de alérgenos en el ambiente, termino saludando o conversando con otras personas con mis ojos hacia el suelo, cosa que a algunos egos gigantes suele ofender y creen que los ignoro. Si tuviera estrabismo quizás podría conversar mirándol@ a la cara mientras el otro ojo mira a mis cachorros, pero se vería monstruoso/jocoso.

Aveces me siento como “i see dead people”, yo veo cosas que los demás no ven. Si limpio la mesa de la cafetería no es de escrupulosa (aunque siempre he sospechado de esos pañitos que usan para limpiarlas), si no que yo veo las migas que no se llevó el pañito. Cuando vienen a jugar rol los miércoles, mi primer gesto en la mañana es barrer debajo y alrededor de la mesa para eliminar migas y otros, incluso me he topado con frutos secos.

Pero muchas veces hay cosas que no logro evitar que estén demasiado cerca de mis pequeños, y han terminado con mi dedo en su boca para sacar algo que alcanzó a entrar, quitarles cosas de las manos (con el consecuente llanto), gritarles un tajante No cuando los pillo con algo a un par de centímetros de sus bocas.

El suelo sigue siendo un enemigo silencioso para mí, y por lo pronto, no se vislumbra una tregua.

 

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