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Galletas, experimento nº82

Esta es la misma receta de galletas de limón de un post antiguo, pero incorporé un poco de manzana rallada para aportar humedad y no correr el riesgo a que se endurecieran al día siguiente; luego, miré la masa y me pareció que un poco de textura le vendría super bien, así que le tiré un puñado de avena (en realidad, se me había pasado la mano con el agua, tenía que solucionar eso si o si, pero elegí avena en vez de más harina).

Los niños eligieron decorar con estrellas y corazones, mi opción eran pasas, pero no tuve quórum, azúcar y colores ganó.

Las galletas quedaron riquísimas, blandas y de muy buena textura. Eché de menos un poco más de azúcar, quizás la avena y manzana (estaba ácida) extra le quitaron dulzor, pero las cortaba como si fueran scones y les ponía dulce de manzana casero… enviciante.

 

Galletas, experimento nº82

 

Ingredientes

180 gr harina

50 gr chuño (o maicena, según alergia)

100 gr azúcar

1 cucharadita polvos de hornear (¼ cucharadita de bicarbonato más ½ cucharadita de cremor tártaro)

4 cucharadas de aceite

1 puñado de avena

ralladura de 1 limón

½ manzana rallada fina (la manzana sustituye la leche de soya de la receta original)

agua necesaria para unir los ingredientes y formar el bolo de masa

 

Preparación

Mezclar todos los ingredientes secos.

Añadir la ralladura de limón, aceite y puré de manzana. Revolver, integrando bien, agregar un poco de agua si le faltara humedad a la masa.

Con una cucharita poner porciones de masa en una lata. Decorar con pasas, frutos secos, mostacillas, etc.

En horno precalentado, hornear por 12 minutos a 175 C.

 

galleta_82

Tiqui-Tiqui-Tí 2016

Celebro que es 18

y empanadas de chancho bien gordo voy a cocinar,

porque ni de vaca ni de pollo,

los saurios pueden probar.

 

Unos ricos alfajores haremos,

de soya el manjar,

con dulce de membrillo para la señorita

y un poco de chuño para evitar el rash.

 

Ni les cuento que fue una argentina,

la que hacer masa de empanada me enseñó,

y que fue otra trasandina,

la de la receta de alfajor.

 

Quedamos debiendo el asado,

para otras fiestas patrias será,

¡Quién sabe si en una de esas!

¿comemos vaca con ensalá?

 

Este año hubo novedades respecto a los alfajores de chuño. Primero, me pidieron que hiciera para el curso de Pipe, así él podía compartir con sus compañeros y no andar, como es habitual, con sus potes; Segundo, hacer los alfajores para todos los niños implicó volver a la receta original y usar maicena en vez de chuño (obviamente hubo horneada especial para Gabi, el maíz aún es un archi enemigo); Tercero, ya que había probado y aprobado la manteca vegetal como sustituto de la margarina y mantequilla, la usé en vez  del aceite que solía ocupar; y Cuarto, en vez de mermelada usé dulce de membrillo, el cual se pica, se pone en una cacerola con un poco de agua al fuego y se revuelve hasta que queda una pasta.

Respecto a las modificaciones de ingredientes, la maicena aporta más humedad a la masa y un tono menos pálido que el chuño, y la manteca permite una masa más compacta, que se parte menos al uslerearla que cuando usaba aceite. Ambas variantes quedan igual de ricas.

Les dejo el link al post del dieciocho anterior que tiene las recetas:

Tiqui-Tiqui-tí! (2015)

Y algunas fotos del Tiqui-Tiqui-Tí 2016 🙂

 

 

 

Galletas de manzana

El fin de semana antepasado probamos una nueva receta de galletas. Vagando por twiter o face di con ella. Es de un sitio vegano, que he visitado otras veces, así que con optimismo le eché un vistazo, chequeé ingredientes y ¡manos a la masa!

Primero que nada, ¡la masa es una Joda! Segundo, son exquisitas, super blandas y no se ponen duras al día siguiente. Vale el pegoteo para probarlas. ¡Ah! y lo tercero, me las promocionaron como “galletas con huella de dinosaurio”, pero como podrán ver en las fotos, pasó el Dakar por encima y borró todo vestigio paleontológico. Por suerte, Pipe valora más una galleta que una galleta con huella de dinosaurio 🙂

La fuente está en Dimensión Vegana, como es una página de face no creo que aún esté en los primeros post, pero les dejo la receta original con las observaciones entre paréntesis de mi versión (que es prácticamente la misma).

 

Galletas de manzana

Ingredientes

1/2 taza de margarina (yo usé manteca vegetal, Astra tiene una versión pastelera que me ha resultado muy bien)

3/4 taza de azúcar

1 taza 3/4 de harina

1 manzana rallada finita (usamos 2 manzanas verdes pequeñas, las molimos en la pimer y salió como 1 taza de puré)

1/2 cucharada de maicena (sustituida por chuño)

1 cucharadita de bicarbonato

1 cucharadita de polvos de hornear (sustituida por nuestra mezcla de cremor tártaro y bicarbonato)

pizca de sal (no le eché)

ralladura de un limón

1 cucharadita de esencia de vainilla

Preparación

Mezclar todo, hacer una masa, envolver en film plástico (AluPlast o equivalente) y poner una hora en el congelador. Aquí un par de consejos, homogenizar primero los ingredientes secos antes de agregar a la mezcla; y al hacer la bola de masa, achatarla como tortilla antes de meterla al frezer, para que así también se endurezca el centro, porque mientras más firme esté la masa (sin congelarla), más fácil resulta hacer las galletas.

Se forman las galletas haciendo bolitas, poniéndolas en la lata y aplanándolas con una pata de dinosaurio. La segunda bandeja de galletas, después de ver el fiasco de la huella de dino, las aplané con un tenedor, y al final eso quedó más parecido a vestigio paleontológico que el velocirraptor que usamos. El otro dato para hacer las galletas es pasar por harina el utensilio que se use para aplastar la galleta (ese es el polvo blanco que se ve en las fotos), así la masa no se pegotea tanto a la pata o tenedor en este caso.

Horno a 175º C o temperatura media por 10 minutos, las nuestras estuvieron listas en 8.

 

Aquí algunos registros del proceso: las galletas con la huella antes de entrar al horno, el modelo, la ayudante y las galletas de ¿huella de dinosaurio? recién salidas del horno 🙂

 

Galletas de Camote

Tenía camote y quería hacer algo distinto con él. Pensaba hacer el queque de zapallo, reemplazando el zapallo por camote, pero eso no satisfacía mi búsqueda de algo distinto.

Le encargué a Juanjo (mi lindo marido) que me buscara recetas, y obvio que él me encontró casi el libro de los mil y un usos mundiales del camote, de entre todas esas recetas elegí Sweet Potato Biscuit (aquí link a receta original).

Hubo que hacer muy pocos ajustes en los ingredientes utilizados, y para los niños fue muy entretenido de hacer, es una masa que se manipula facilmente, no se pegotea ni se uslerea y tiene la consistencia para usar cortadores de galletas (con formitas, por su puesto). Es una experiencia repetible  🙂

 

Galletas de Camote

Ingredientes

2 y 1/2 tazas de harina

2 cucharadas soperas de polvos de hornear (si, está bien, son soperas) (sustituimos los polvos por la mezcla de bicarbonato más cremor tártaro, para que fueran Gabi aptas)

1 pizca de clavo de olor u otras especias (nosotros usamos 1/2 cucharadita de té de canela)

1/4 cucharadita de té de sal (aquí bajamos la sal a la mitad respecto a receta original, pues usamos bicarbonato de sodio)

1/4 de taza de azúcar morena (usamos rubia y para la próxima vez le echaría el doble)

1/2 taza de manteca vegetal (sustituimos la mantequilla por más manteca)

1 y 1/2 taza de puré de camote

la leche no la usamos

Preparación

Cernir la harina con los polvos de hornear, sal y especias. Incorporar el azúcar con los dedos (ni idea porque se hace con los dedos, pero aquí comenzó la parte entretenida para los sauritos).

Poner la manteca en la harina e ir cortando hasta que vaya quedando granuloso (segunda fase bacán, porque Pipe pudo usar un cuchillo -de palo- para cortar).

Agregar el puré de camote y mezclar con las manos hasta que se forme un bolo (fase máxima de diversión).

Estirar la masa en un círculo (de nuevo, ni idea por qué un círculo, pero sirve para repasar las figuras geométricas) de 1 cm de alto. Cubrir con papel film (reemplazamos con este la toalla de la receta original) y dejar reposar por 10 minutos.

Encender el horno y calentar a 220ºC (horno fuerte).

Cortar las galletas y poner en bandeja sin enmantecar, se puede poner leche para pintar (íbamos a sustituirla por leche vegetal), pero al final no la usamos.

Hornear por 10 a 12 minutos o hasta que se doren. Puse un timer de 10 m’ y a los 8 me di cuenta que estaban empezando a quemarse. No se si al poner las galletas en el horno se debe bajar la temperatura, o las nuestras las hicimos más pequeñas que las de la receta original, pero para un diámetro de 4 a 5 centímetros fue mucho el tiempo de cocción.

Salen aproximadamente 60 galletitas.

Nota: para mi gusto las galletitas no son en realidad galletitas, si no más bien scones, por eso para la próxima receta le pondré más azúcar.

Aquí la foto de rigor.

galletas_camote

Galletas de Camote

 

 

 

 

Queque zanahoria canela

¿Les he contado que a Gabi le encanta la zanahoria? Cada vez que vamos a hornear y elegimos qué hacer, ella pide “queque horia”, “lleta horia”, “hado horia”. Normalmente ignoramos su insistente solicitud, pero después de tres horneados pidiendo el vegetal, le di en el gusto e inventamos el queque de zanahoria y canela. Además, aprovechamos de estrenar nuestros nuevos moldes de mini-mini quequitos (como medidad de comparación, un quequito cabe en una muela).

Dado que tengo el super poder “perfect queque” (yo quería tener uno en que me saliera un rayo del dedo, en serio, pero me puse en la fila incorrecta) el invento nos quedó buenísimo. Les dejo la receta aproximada, porque la hice hace más de dos semanas atrás, al ojo y no registré nada, pero me basé en la receta de Queque de plátano.

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Queque Zanahoria Canela

Ingredientes

1 taza de zanahoria rallada fina

1 taza de agua

1/2 taza de aceite

400 gr harina

2 cucharaditas de polvos de hornear (reemplazado por bicarbonato, cremor tártaro y vinagre)

3/4 taza de azúcar

1 cucharadita de té de canela

Preparación

Mezclar la zanahoria con el agua, aceite, azúcar y canela.

Agregar la harina y polvos de hornear, incorporar bien.

Hornear a 200ºC , los mini-mini quequitos se demoraron 12 a 15 minutos a pesar de ser pequeñitos, quizás es más húmeda la masa.

Bavarois de leche de soya ;)

Sin nada más que hacer, sin muchas ganas de hornear una tarde de verano santiaguino, surgió la idea del bavarois. Había jalea, había leche de soya y sauritos con ganas de probar algo nuevo, así que le dimos no más.

Primero tuve que averiguar cuánto trae un tarro de leche ideal, pues cuando hacía bavarois era simplemente “un tarro de leche evaporada ideal”, mi mundo aún no se complejizaba en lectura de etiquetas. Segundo, ¿servirá la leche de soya?, pero tenía fé de que iba a subir como leche ideal, y acerté.

Llamé a mis ayudantes de cocina y ¡a batir! No demoró nada en subir, agregamos la jalea y al frío. Por mientras, los minialérgicos fueron iniciados en “langüeteado de las aspas de la batidora”, y fue obviamente, un éxito infantil 🙂

Receta, no hay. Respeté la cantidad en cc del tarro de leche ideal y de jalea (que se prepara en la mitad de la cantidad de agua), frío hasta que se endurezca.

El postre queda espumoso, pero su consistencia es ligera, como si lo hubiésemos hecho con leche descremada, no tiene la densidad y cremosidad de la leche evaporada. Mi otra crítica es al sabor sintético de la jalea, la próxima optaré por gelatina sin sabor y purés de fruta.

Aquí les dejo algunas fotos del proceso y del postre 😛

Queque de Zapallo

Nunca me pregunté o consideré, en estos casi cuatro años que llevamos haciendo repostería vegana, volver a hacer un queque “clásico” con huevos y leche. Y así, de repente, me encontré preguntándome cómo demonios se hacía un queque a la usanza antigua, o que al menos llevara huevos. No lo sabía… se batían o no, cuántos se usaban, se preparaba distinto el queque, si aún no puedo usar polvos de hornear, ¿podré mezclar huevo con bicarbonato, vinagre o cremor tártaro? Dudas que me tenían absolutamente tupida, casi asustada, como si no hubiera hecho nunca un queque y esta fuera mi primera vez.

Cuando estaba en cuarto básico hice mi primer queque sola, junté lo que había, con algunas monedas que había en la casa salía comprar harina (suelta en el almacén literalmente de la esquina, “Don Hugo”) y me alcanzó como para 200 gr. (si, también prendí el horno sola, ¡viva la infancia en los 80’!). Me quedó una cosa del alto de una tortilla penca, pero muy rico 🙂 Parece que desde ahí mis papás empezaron a comprar harina. Y desde ahí también, mi historia haciendo queques y con la repostería en general, fue en ascenso (menos la vez que le hice un queque a un niño que quería impresionar y la cochinada se me quemó y al desmoldarlo se partió).

Desempolvando libritos de cocina de la Laurita Amenábar que guardo en mi memoria, recordé un queque de zapallo, pero solo estaba almacenada la foto del enorme, esponjoso, aromático y anaranjado queque, así que fui a preguntarle a nuestro buscador web favorito: “queque de zapallo” (no tuve que poner vegano, yei!)

Esta es la receta que me gustó más de las que leí (Queque de Zapallo). Además, usaba solo aceite, por lo que no tenía que modificar nada para que fuera apta para Pipe y Gabi.

 

Queque de Zapallo

Ingredientes

1/4 taza de aceite

225 gr azúcar (usamos 200 gr)

2 huevos

2 cucharaditas de polvos de hornear (usamos la mezcla de cremor tártaro con bicarbonato)

200 gr harina

1 pizca de sal

3/4 taza de puré de zapallo (le pusimos una taza)

1 cucharadita de té de vainilla

 

Preparación

Cocer el zapallo (½ kilo aproximadamente), colarlo y hacerlo puré.

En un bol, cernir la harina, azúcar, polvos de hornear y sal.

En otro tazón batir ligeramente los huevos, agregar el aceite, la vainilla y el puré. Mezclar con batidor (sugieren batidor globo, nosotros usamos eléctrico, y una vez que Gabi superó lo del ruido, pudo seguir participando de la preparación del queque).

Echar los ingredientes secos cernidos, sobre la preparación anterior.

Mezclar todo muy bien, para que no queden grumos (nosotros seguimos usando el batidor en esta parte).

Hornear a 180ºC por 50 minutos, si son quequitos individuales 15 minutos está bien.

Al probarlos pensé que quedaría perfecto una cucharadita de canela en la masa, la agregué la segunda vez que hicimos la receta y el resultado efectivamente fue delicioso.

 

A continuación, mis golosos minialérgicos disfrutando su primer queque con huevos.

Sauritos 1 / Alergia alimentaria 0 😛

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