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Desaliento Desencanto Deshacer

Hace tiempo que no escribo, creo que solo el éxito de la última prueba de alimento me trajo de nuevo al blog.

Hace unos tres meses atrás tenía un Día D, día de control con la gastro. Yo iba re-feliz, los niños comían cacao y camarones, Pipe se comió un maní porque lo confundió con una almendra y no le pasó nada (al menos nada anafiláctico) y Gabi había incorporado el pollo. Me había quedado bien lindo el papelógrafo de mi disertación. Pero… me sacaron el chocolate y el pollo de la dieta, ni un aporte que coman camarones y solo un maní me da información sobre reacción inmediata y no de alergia por exposición sostenida.

A esa altura me sentía absolutamente mareada y apaleada.

¿Por qué habían retirado los alimentos incorporados? Diarreas ocasionales, dolores de guata intermitentes, todo pasajero sin tratamiento.

Gabi una o dos veces a la semana hacía una diarrea y después normal. Como era así de esporádico y pasaba solo, no consulté por el tema.

Pipe, se quejaba frecuentemente de dolores de panza, pero eran dolores de un minuto, pasaban espontaneamente y seguía jugando. Yo lo atribuía a algún gas que al seguir su curso pasaba el dolor, o nervios por algo.

Resumiendo:

Gabi, sacarle el pollo por dos semanas y observar. Sacarle el chocolate también, para descartar (aunque la gastro apostaba por lo primero).

Pipe, sacarle el chocolate dos semanas y observar. Peleé este punto, de verdad que lo peleé, pero la posibildad de trazas era el contrargumento y había que descartar.

Resultados:

Gabi, desde comienzo de Julio, cuando saqué el pollo, hasta ahora, recién ayer (3 de octubre) tuvo diarrea. Na’ que hacer, chao pollo.

Pipe, desde que sacamos el chocolate (Costa, no declara dentro de sus ingredientes la leche de vaca) a comienzos de Julio, no ha tenido más dolor de guata. Justo estábamos en vacaciones, pensé que el relajo podía ser un factor positivo así que le di otras dos semanas más de prueba estando en clases. Nada, no se quejó de la panza. Le dí chocolate y al día siguiente la parvularia me dice que Felipe de nuevo se quejó de dolor. Me agarré la cabeza a dos manos, respiré profundo y acepté que podía haber trazas en el chocolate que les daba. ¡Pero no me rendí! Busqué chocolate sin leche más pituco, le di y no pasó nada, ninguna queja de dolor. Chocolate pituco tendrá que ser entonces 🙂

Ah, Gabi pudo seguir comiendo el chocolate Costa sin problema.

Hacía rato que no me sentía tan desolada con esto de las alergias alimentarias de los niño. El camino es lento y también largo, y uno aprende a respetar ese ritmo, porque al final de cuentas, se avanza. Pero este “empujón” hacia atrás fue tan inesperado que me tuvo un mes sentada en el suelo antes de volver a pararme otra vez y comenzar a caminar.

¡Aquí vamos!

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