Archive | March 2016

Huevitos de pascua 2016

Este año paré de sufrir y de quejarme.

Que no hay envoltorio que se homologue a los metalizados y brillantes papeles de los huevitos de chocolate, que los huevitos de gomita son en realidad medio huevo y ni un brillo (además que Gabi podría comer máximo dos por día), que los huevitos sin leche que sacaron este año son en realidad sin lactosa y no sin proteína de leche de vaca (los sauritos no comen chocolate aún, pero igual podría quejarme), etc.

Así que ni me dediqué a los huevitos de dulces y me concentré en huevitos con juguetitos y otras cosas adentro 🙂

Los huevitos de Pipe tenían dinosaurios y los de Gabi pinches, además de un par de medios huevos de gomita para cada uno.

Debo decir que temí repudio público a estos “rellenos” y, debo decir también, quedé gratamente sorprendida de que no hubo reclamo alguno a esta inovación, ni preguntaron por más dulces, es más, estaban felices abriendo huevitos y descubriendo que cosa venía dentro.

Me gustó esta pascua, sin el estrés de cómo demonios igualo a los huevitos de chocolate. No pelees con ellos, se distinto, porque así somos, distintos 😉

huevitos_pascua_2016

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44 y n -1

44 y n -1

Esos son, respectivamente, los alimentos que puede comer Gabi y Pipe 🙂

Gabi ha tenido en los últimos meses (yo diría que desde el quiebre del trigo #ctm en adelante) un tremendo avance en alimentos tolerados, y este verano fue el verano de la proteína: huevo y pescado. Ni en sueños me hubiese imaginado ambos logros consecutivos, enero fue el huevo, febrero el pescado (el fin de semana probó salmón y daba entre gusto y miedo verla comer, uno llega disfrazado de salmón y Gabi inmediatamente iniciaría una persecución tenedor en mano). También se sumaron la uva y la avena (pucha que fue difícil incorporarla).

Pipe, a quien ya le cuento las cosas que no puede comer, logró finalmente, después de dos años de prueba, incorporar el huevo 🙂

Definitivamente este verano 2016 fue un verano productivo (inserte una gran sonrisa y un corazón redondito aquí).

Cuando el tiempo se detiene

Uno de los grandes temas al adquirir productos elaborados es, para un alérgico alimentario, la diferencia de ingredientes entre una marca y otra para un mismo tipo de alimento. Por ejemplo, Pipe puede comer galletas de vino, pero marcas Costa y McKay, Dos en Uno no, pues tiene ingredientes no tolerados; no cualquier helado de agua de piña es 100% agua, sólo Panda cumple con ese requisito, los otros tienen suero de leche, sólidos de leche, etc; pan pita, solamente la marca Castaño sirve, los otros tienen leche de vaca, lo mismo para el pan de molde (al menos la línea clásica de pan de molde integral, blanco y light); y así con varias cosas más, entre estas, la galleta de soda, que detuvo el tiempo por 3 segundos.

Como hace un mes atrás, llego a casa y estaban los sauritos tomando desayuno junto a los tatas. Eso fue lo último que vi antes que mi atención se dirigiera a una galleta de soda que se acercaba a la boca de Pipe y que ya había sido mascada. Yo la miraba y en mi mente corría a lo mr. president a quitársela, pero otra parte le explicaba a este guardaespalda que había que actuar con serenidad y no asustarlo, en lo que estábamos de acuerdo era en que no debía llegar a la boca. Caminaba lento, aproximándome a Pipe, mi mano subía demasiado despacio hacia su boca, la galleta aún no llegaba, aún estaba a tiempo. Lentamente también, le dije que no podía comerla pues tenía leche de vaca, él me miraba con ojos grandes y bajaba la galleta al plato. “Sole, tu papá te ha saludado tres veces y tú aún no le respondes”, dijo la voz que me sacó de esta cápsula temporal en la que me hallaba. Saludé, me senté, sentía mi corazón latir fuerte.

Resumiendo, mi mamá leyó los ingredientes, no decía nada de leche, yo dudé de su lectura, leí y no decía nada de leche. Que demonios, si yo sabía que a las galletas de soda y de agua le ponían leche. Fui a la despensa, donde tenía guardada otras galletas de soda, y si tenían leche. Solo ahí mi cabeza se descomprimió y entendió que otra vez más la diferencia de ingredientes entre marcas me había jugado una mala pasada.

Las galletas de soda Costa tienen leche, las galletas de soda Mckay no tienen leche, gana McKay 1/0.

Queque zanahoria canela

¿Les he contado que a Gabi le encanta la zanahoria? Cada vez que vamos a hornear y elegimos qué hacer, ella pide “queque horia”, “lleta horia”, “hado horia”. Normalmente ignoramos su insistente solicitud, pero después de tres horneados pidiendo el vegetal, le di en el gusto e inventamos el queque de zanahoria y canela. Además, aprovechamos de estrenar nuestros nuevos moldes de mini-mini quequitos (como medidad de comparación, un quequito cabe en una muela).

Dado que tengo el super poder “perfect queque” (yo quería tener uno en que me saliera un rayo del dedo, en serio, pero me puse en la fila incorrecta) el invento nos quedó buenísimo. Les dejo la receta aproximada, porque la hice hace más de dos semanas atrás, al ojo y no registré nada, pero me basé en la receta de Queque de plátano.

queque_zanahoria_canela

Queque Zanahoria Canela

Ingredientes

1 taza de zanahoria rallada fina

1 taza de agua

1/2 taza de aceite

400 gr harina

2 cucharaditas de polvos de hornear (reemplazado por bicarbonato, cremor tártaro y vinagre)

3/4 taza de azúcar

1 cucharadita de té de canela

Preparación

Mezclar la zanahoria con el agua, aceite, azúcar y canela.

Agregar la harina y polvos de hornear, incorporar bien.

Hornear a 200ºC , los mini-mini quequitos se demoraron 12 a 15 minutos a pesar de ser pequeñitos, quizás es más húmeda la masa.

Bavarois de leche de soya ;)

Sin nada más que hacer, sin muchas ganas de hornear una tarde de verano santiaguino, surgió la idea del bavarois. Había jalea, había leche de soya y sauritos con ganas de probar algo nuevo, así que le dimos no más.

Primero tuve que averiguar cuánto trae un tarro de leche ideal, pues cuando hacía bavarois era simplemente “un tarro de leche evaporada ideal”, mi mundo aún no se complejizaba en lectura de etiquetas. Segundo, ¿servirá la leche de soya?, pero tenía fé de que iba a subir como leche ideal, y acerté.

Llamé a mis ayudantes de cocina y ¡a batir! No demoró nada en subir, agregamos la jalea y al frío. Por mientras, los minialérgicos fueron iniciados en “langüeteado de las aspas de la batidora”, y fue obviamente, un éxito infantil 🙂

Receta, no hay. Respeté la cantidad en cc del tarro de leche ideal y de jalea (que se prepara en la mitad de la cantidad de agua), frío hasta que se endurezca.

El postre queda espumoso, pero su consistencia es ligera, como si lo hubiésemos hecho con leche descremada, no tiene la densidad y cremosidad de la leche evaporada. Mi otra crítica es al sabor sintético de la jalea, la próxima optaré por gelatina sin sabor y purés de fruta.

Aquí les dejo algunas fotos del proceso y del postre 😛

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