Archive | February 2016

Me he vuelto negligente

Ese era el título de un post que iba a escribir hace dos meses atrás. Con el tiempo, la cabeza se calma y si, fui negligente en mi actuar, pero son errores propios de ser humano, de no ser increíblemente neurótica, de querer que ya no ocurra más.

¡Maíz, quién más que el maíz iba a ser el causante de mis tormentos y pesares! Solo me falta en sueños avalanzarme sobre el y extrangularlo.

Si han leído mis post anteriores, saben que el maíz es mi peor pesadilla (y la de Gabi, la alérgica al vegetal en cuestión) y me lo topo ¡EN TODO! ¿Leyó los ingredientes del azúcar flor? ¿Se ha preguntado qué es el jarabe de glucosa? Podría comer galletas de vino, pero no, ahí está el almidón de maíz, podría comer Natur (no de maíz, obvio), pero ídem, yogurt de soya, adivinó la respuesta. Polvos de hornear… también, y ahí fue donde caí.

Los hechos

Hace mucho tiempo atrás, casi al inicio del tratamiento de las alergias alimentarias con Pipe, me regalaron unos polvos de hornear gringos, los cuales eran especiales porque eran casi todo free (click aquí para más información). Mi pequeña cabecita guardó lo siguiente “…who must avoid sodium bicarbonate, potassium bicarbonate…”, entonces pensó que los polvos de hornear comunes tenían bicarbonato de sodio y bicarbonato de potasio y fue feliz. Como mis mini alérgicos no son alérgicos a esas cosas, seguí usando mi felicidad, abrí un sobre de Polvos Royal y lo usé. Cuando Gabi comía queque se le irritaba el poto, yo rezaba y negaba al mismo tiempo: “¿será el trigo? ¡no quiero que sea el trigo! no puede ser el trigo, come fideos, entonces no es el trigo, fiu”. Y ahí me quedaba con la angustia y la negación, porque en verdad la duda me seguía rondando y, somerme de mí, no se me ocurrió mirar ni pensar en nada más.

Pero un día…

Pero un día una amiga iba a celebrar su cumpleaños y quizo hacerle quequitos a Pipe y Gabi, me llamó la misma mañana del cumple para decirme que los polvos de hornear tenían almidón de maíz. A mí la guata me llegó al suelo, inmediatamente la cara la siguió detrás y mi cabeza trataba de pensar sin conseguirlo. Un mazazo que me dejó todo el día mareada, con culpa, vergüenza y por sobre todo, con la sensación que había fracasado en mi pega, había sido negligente, como chucha si leo todo no leí eso, justo eso que tiene MAÍZ.

Pero todo calzó. La vez pasada que hicimos queque en la casa de esta misma amiga, Gabi llegó con el poto irrtitado, le eché la culpa a una toallita húmeda que no debí haber aceptado y me recriminé por eso. Y entendí por qué cada vez que comía queque se le irritaba el poto, no era el trigo (fiu), no, era el almidón de maíz de los polvos de hornear.

Después de eso aprendí que a los polvos de hornear les ponen almidón como un estabilizador que, cuando uno no los usa altiro, absorve humedad y así previene la reacción, que se inicia al entrar en contacto con un líquido (explicación más pro, click aquí). ¿Por qué no usaron de papa? Porque parace que el choclo lo regalan en las granjas o tienen la Mafia de Cintéotl en que todo lo que pueda usar o no usar maíz, lo usa.

Corn-Im-in-Everything3

En algún lugar debe haber algún montón de remolachas y cañas de azúcar pudríendose, ¡para qué cosecharlas!, use jarabe de maíz, los dejará a todos ustedes gorditos y bonitos. Hasta hay remedios que usan jarabe de glucosa o glucosa, ¿qué es eso en concreto?, simplemente jarabe de maíz. Desde la industria han estado siempre abiertos a mi consulta sobre cual es la fuente del jarabe de glucosa que usan, siempre me han respondido y la respuesta ha sido siempre la misma: jarabe de maíz. De todas forma agradezco su acogida a mi consulta y su franca respuesta.

¿Y qué les pasa con el chuño, es un ingrediente muy retro o colonial? Vean los recetarios de primera mitad de siglo pasado, ellos usaban chuño.

Más allá de lo molesto que es el maíz en mi vida y en la de Gabi, me preocupa la cantidad de productos (alimentos y medicamentos) que están usando jarabe de maíz y que por norma, no están obligados a declararlo, les basta con poner jarabe de glucosa o glucosa. El Corn Syrup o jarabe de maíz a adquirido muy mala fama por la creciente tasa de obesidad en Estados Unidos, adjudicandosele responsabilidad en el tema.

Para intentar ser justa, busqué información en la web y lo más imparcial y objetivo que en contré fue lo siguiente (fuente: ¿Es el jarabe de maíz de alta fructosa peor que el azúcar?): el azúcar de caña tiene la misma estructura química del jarabe de maíz (fructosa más glucosa), pero están unidas de forma distinta y la concentración de fructosa es mayor en el syrup, el problema en la ecuación es la fructosa, pues esta se metaboliza en el hígado, y cuando el sistema se sobrecarga, se convierte en grasa, es así como altos nivel de ingesta de fructosa pueden llevar al hígado graso, resistencia a la insulina, obesidad entre otros. En conclusión, al parecer el problema no está en cuál se consume, si no cuánto se consume.

Por ahora, y ojalá que sea por poco tiempo más, mi frente de batalla es simplemente el maíz. El azúcar añadida que consumimos va solo en los queque y galletas que hacemos, y rara vez en la leche de soya (cuando no encontramos sin endulzar). Involuntariamente vivimos a la usanza antigua, no podemos comprar a la primera productos envasados y debemos consumir casi exclusivamente lo hecho en casa.

 

Queque de Zapallo

Nunca me pregunté o consideré, en estos casi cuatro años que llevamos haciendo repostería vegana, volver a hacer un queque “clásico” con huevos y leche. Y así, de repente, me encontré preguntándome cómo demonios se hacía un queque a la usanza antigua, o que al menos llevara huevos. No lo sabía… se batían o no, cuántos se usaban, se preparaba distinto el queque, si aún no puedo usar polvos de hornear, ¿podré mezclar huevo con bicarbonato, vinagre o cremor tártaro? Dudas que me tenían absolutamente tupida, casi asustada, como si no hubiera hecho nunca un queque y esta fuera mi primera vez.

Cuando estaba en cuarto básico hice mi primer queque sola, junté lo que había, con algunas monedas que había en la casa salía comprar harina (suelta en el almacén literalmente de la esquina, “Don Hugo”) y me alcanzó como para 200 gr. (si, también prendí el horno sola, ¡viva la infancia en los 80’!). Me quedó una cosa del alto de una tortilla penca, pero muy rico 🙂 Parece que desde ahí mis papás empezaron a comprar harina. Y desde ahí también, mi historia haciendo queques y con la repostería en general, fue en ascenso (menos la vez que le hice un queque a un niño que quería impresionar y la cochinada se me quemó y al desmoldarlo se partió).

Desempolvando libritos de cocina de la Laurita Amenábar que guardo en mi memoria, recordé un queque de zapallo, pero solo estaba almacenada la foto del enorme, esponjoso, aromático y anaranjado queque, así que fui a preguntarle a nuestro buscador web favorito: “queque de zapallo” (no tuve que poner vegano, yei!)

Esta es la receta que me gustó más de las que leí (Queque de Zapallo). Además, usaba solo aceite, por lo que no tenía que modificar nada para que fuera apta para Pipe y Gabi.

 

Queque de Zapallo

Ingredientes

1/4 taza de aceite

225 gr azúcar (usamos 200 gr)

2 huevos

2 cucharaditas de polvos de hornear (usamos la mezcla de cremor tártaro con bicarbonato)

200 gr harina

1 pizca de sal

3/4 taza de puré de zapallo (le pusimos una taza)

1 cucharadita de té de vainilla

 

Preparación

Cocer el zapallo (½ kilo aproximadamente), colarlo y hacerlo puré.

En un bol, cernir la harina, azúcar, polvos de hornear y sal.

En otro tazón batir ligeramente los huevos, agregar el aceite, la vainilla y el puré. Mezclar con batidor (sugieren batidor globo, nosotros usamos eléctrico, y una vez que Gabi superó lo del ruido, pudo seguir participando de la preparación del queque).

Echar los ingredientes secos cernidos, sobre la preparación anterior.

Mezclar todo muy bien, para que no queden grumos (nosotros seguimos usando el batidor en esta parte).

Hornear a 180ºC por 50 minutos, si son quequitos individuales 15 minutos está bien.

Al probarlos pensé que quedaría perfecto una cucharadita de canela en la masa, la agregué la segunda vez que hicimos la receta y el resultado efectivamente fue delicioso.

 

A continuación, mis golosos minialérgicos disfrutando su primer queque con huevos.

Sauritos 1 / Alergia alimentaria 0 😛

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