Archive | May 2015

Soy tu peor pesadilla

Así como decía Rambo (creo), el maíz me mira a los ojos y me dice:

Soy tu peor pesadilla...

Soy tu peor pesadilla…

Antes de comenzar, un breve resumen del post Ilusiones y lágimas, pues este es como su segunda parte: Me anticipé, pensé que Gabi había tolerado el caballo, lo cual aparentemente no había sido así dada la reacción cutánea y me sentía horrible.

Cuando hay lesiones en la piel del poto, nunca pierdo la esperanza de que haya sido una toallita húmeda la responsable, por lo que una vez más estaba en la puerta del jardín infantil hablando con las tías (un siete por lo demás ayudándome con mis minialérgicos).

Hecho 1: no usaron toallitas húmedas, solo agua.

Hecho 2: como estaba irritado en la zona del elástico del pañal, aplicaron pasta lassar en todo el poto.

Mi sospechosa número uno era inocente, debía chequear al nuevo en la fila de sospechosos.

Busqué pasta lassar en internet y apenas leí me dí un cabezazo contra la mesa del computador. El ungüento en cuestión está elaborado con almidón de maíz (confirmado con Q.F.), lanolina, vaselina y óxido de zinc. Una vez más el maíz se hacía presente torturando mi poca sanidad mental, amilanando mi ánimo, arrugando mi esperanza como una hojita de papel y tirándola al tacho. Y yo por mi parte, odiaba otro poco más al condenado choclo, ganaba un nuevo enemigo: la pasta lassar y sonreía feliz porque el caballo era inocente 😀

Repetí la prueba de equino y nada, introduje ración completa y nada. ¡Bienvenido alimento número 23!

Advertisements

Ilusiones y lágrimas

Después de mudar a Gaby en la tarde noche me sentía desconectada, triste y con la mirada en un punto más allá de la ventana… y no sabía por qué. Trataba de pensar y entender, pero mi mente y mi ánimo no me seguían el ritmo. Por suerte, la neurona motora no deja de funcionar y el rol de mamá funciona con piloto automático en modo básico.

Recién a las dos horas después me di cuenta qué es lo que me disociaba: la ilusión rota de tolerancia al caballo.

Buscando una segunda fuente importante de proteína (para variar el cerdo que Gabi come desde los 7 meses), y después de pasar por pollo, conejo, pavo y pescado sin buenos resultados, llegamos al caballo.

Día uno, 10 gr, sin reacción; día dos, 20 gr, sin reacción; día tres, 30 gr, extensa irritación dolorosa al tacto en zona del pañal, después de una caca justo antes de venirnos del jardín.

Se que al día dos de prueba aún no puedo hablar de toleracia al alimento, pero me había ilusionado, una sonrisa comenzaba a dibujarse en mi interior, y ya había planeado dónde encargar carne de equino, cuánta comprar, qué mezcla con verduras hacer para que comieran Pipe y Gaby (Pipe si pasó la prueba), qué mono iba a poner en el post celebrando la nueva proteína que ingresaba en el puesto 23 de los alimentos tolerados, hasta cuál iba a ser el próximo a (tratar de) incorporar…

Aún le doy una oportunidad al caballo, y mi mente sindica como posible responsable a una toallita húmeda, que en el apuro de esta última muda en el jardín, le haya tocado el poto a mi pequeña alérgica.

Estas últimas semanas han sido difíciles, necesito creer en el caballo.

%d bloggers like this: