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Sobre lo simple y cotidiano

Había sido un día agotador, ya no recuerdo por qué, pero cocinar (me carga cocinar, no se cocinar, me carga cocinar) había quedado último en la lista de tareas.

Finalmente nunca llegué a esa parte de la lista, por lo que solo me quedaba apelar a un artilugio:

HappyEgg

 

Mamá sin comida hecha: Niños, vamos a comprar huevos!

Niños: eh! eh! eh!

Gabi: huehuito! huehuito!

Mamá sin comida hecha compra huevos, problema resuelto.

Mamá que compró huevos: ¿niños, cómo quieren los huevos, revueltos o duros?

Niños: ¡Revueltos!

Mamá que compró huevos sonríe y el corazón se expande dentro de su cuerpo hasta salir en forma de carcajada. Esto, hace 3 mese atrás hubiera sido imposible.

 

 

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Tortilla de espinaca o de cómo sonreir con detalles simples

El otro día no tenía carne, porque hubo descoordinación con la entrega del pedido, se acercaba la hora de comer y qué demonios iba a hacer. Los sauritos tienen que comer proteína animal a diario, en una dosis un poquito más alta, pues no tienen la fuente de la leche de vaca que normalmente tienen los niños de su edad.

Huevos, en el refri habían huevos y algo de espinaca, lo que daba como respuesta: ¡tortilla!

En verdad, desde que los minialérgicos incorporaron el huevo, me aliviaron el trabajo en la cocina preparando cosas de último minuto o de emergencia, y envidié a todas las madres que podían hacer fideos con huevos así como si nada si no había nada listo, qué fácil las tenían.

Volviendo a la tortilla. Desde que apliqué paciencia, las tortillas me quedan perfectas, esponjosas y no se me pegan. Logré esa paciencia dejando el sartén con la mezcla a fuego bajo, pongo 8 minutos en el timer y me voy, luego vuelvo, la doy vuelta, pongo 6 minutos en el timer y me voy, vuelvo, apago el fuego ¡y la tortilla ya está lista! Esta vez le puse un par de cucharadas de avena para darle más contundencia (¿les conté que Gabi ahora come avena?).

Los sauritos estaban fascinados y recibí puros halgos, me pidieron que les mandara tortilla para el almuerzo del día siguiente. Para mí era suficiente ver el entusiasmo y disfrute con el que comían, y que estaban comiendo algo que costó dos años incorporar en Pipe y un año en Gabi: huevo.

Una sonrisa en mi cara y un corazón contento, todo gracias a una tortilla de espinaca.

Cumpleaños nº3 de Gabisauria

En un principio pensé que para este cumpleaños iba a tener que transar, es decir, poner cosas aptas y no aptas para comer. Eso iba en contra de mi ideal en que para sus cumpleaños, los minialérgicos no tengan potes aparte ni tengan que preguntar ¿puedo comer de esto? ¿tiene leche de vaca? Pero dándole tres vueltas, si se podía, y Gabi tuvo su cumpleaños totalmente apto para ella 🙂

Quequitos de plátano y vainilla, galletas de zanahoria avena (muy ricas, cuando tenga foto decente subo la receta), torta de bizcocho rellena con mermelada cubierta de merengue, pancitos con huevo (usé crema de arroz para pegar, no porque no pudiera usar mayo, si no porque después del cuarto huevo me rendí al fracaso), uvas, frutillas, palitos de zanahoria y arroz inflado (uno especial que venden en el Maní, sin azúcar flor ni almidón de maíz). Practicamente todo hecho en casa (pucha que trabajé, pero quedé feliz), de hecho, al mirar la mesa puesta, parecía un cumpleaños infantil de principios de los 80.

mesa

En un principio, pensé hacer la torta con forma de la cabeza y orejas de Minnie, pero desistí, en virtud del tiempo y porque la torta se me achicaba demasiado. Finalmente, para que tuviera el toque rosa, la cubrí de corazoncitos rojos, rosados y blancos. Este fue el resultado:

torta

En la piñata habían Frugelés, gelatinas y caramelos. Si bien estos son de uso restringido (dos diarios y de consumo aislado), pues Gabi reacciona al jarabe de glucosa (hecho a base de maíz), no podía poner palitos de zanahoria dentro. Siempre pienso en poner bolsitas con pasas y esas cosas, pero siempre lo olvido 😦 Como sea, la piñata me quedó hermosa (ejem ejem) y a Gabi le encantó.

piñata_gabi

Y por supuesto, la cumpleañera 🙂

soplando_velitas

44 y n -1

44 y n -1

Esos son, respectivamente, los alimentos que puede comer Gabi y Pipe 🙂

Gabi ha tenido en los últimos meses (yo diría que desde el quiebre del trigo #ctm en adelante) un tremendo avance en alimentos tolerados, y este verano fue el verano de la proteína: huevo y pescado. Ni en sueños me hubiese imaginado ambos logros consecutivos, enero fue el huevo, febrero el pescado (el fin de semana probó salmón y daba entre gusto y miedo verla comer, uno llega disfrazado de salmón y Gabi inmediatamente iniciaría una persecución tenedor en mano). También se sumaron la uva y la avena (pucha que fue difícil incorporarla).

Pipe, a quien ya le cuento las cosas que no puede comer, logró finalmente, después de dos años de prueba, incorporar el huevo 🙂

Definitivamente este verano 2016 fue un verano productivo (inserte una gran sonrisa y un corazón redondito aquí).

Queque de Zapallo

Nunca me pregunté o consideré, en estos casi cuatro años que llevamos haciendo repostería vegana, volver a hacer un queque “clásico” con huevos y leche. Y así, de repente, me encontré preguntándome cómo demonios se hacía un queque a la usanza antigua, o que al menos llevara huevos. No lo sabía… se batían o no, cuántos se usaban, se preparaba distinto el queque, si aún no puedo usar polvos de hornear, ¿podré mezclar huevo con bicarbonato, vinagre o cremor tártaro? Dudas que me tenían absolutamente tupida, casi asustada, como si no hubiera hecho nunca un queque y esta fuera mi primera vez.

Cuando estaba en cuarto básico hice mi primer queque sola, junté lo que había, con algunas monedas que había en la casa salía comprar harina (suelta en el almacén literalmente de la esquina, “Don Hugo”) y me alcanzó como para 200 gr. (si, también prendí el horno sola, ¡viva la infancia en los 80’!). Me quedó una cosa del alto de una tortilla penca, pero muy rico 🙂 Parece que desde ahí mis papás empezaron a comprar harina. Y desde ahí también, mi historia haciendo queques y con la repostería en general, fue en ascenso (menos la vez que le hice un queque a un niño que quería impresionar y la cochinada se me quemó y al desmoldarlo se partió).

Desempolvando libritos de cocina de la Laurita Amenábar que guardo en mi memoria, recordé un queque de zapallo, pero solo estaba almacenada la foto del enorme, esponjoso, aromático y anaranjado queque, así que fui a preguntarle a nuestro buscador web favorito: “queque de zapallo” (no tuve que poner vegano, yei!)

Esta es la receta que me gustó más de las que leí (Queque de Zapallo). Además, usaba solo aceite, por lo que no tenía que modificar nada para que fuera apta para Pipe y Gabi.

 

Queque de Zapallo

Ingredientes

1/4 taza de aceite

225 gr azúcar (usamos 200 gr)

2 huevos

2 cucharaditas de polvos de hornear (usamos la mezcla de cremor tártaro con bicarbonato)

200 gr harina

1 pizca de sal

3/4 taza de puré de zapallo (le pusimos una taza)

1 cucharadita de té de vainilla

 

Preparación

Cocer el zapallo (½ kilo aproximadamente), colarlo y hacerlo puré.

En un bol, cernir la harina, azúcar, polvos de hornear y sal.

En otro tazón batir ligeramente los huevos, agregar el aceite, la vainilla y el puré. Mezclar con batidor (sugieren batidor globo, nosotros usamos eléctrico, y una vez que Gabi superó lo del ruido, pudo seguir participando de la preparación del queque).

Echar los ingredientes secos cernidos, sobre la preparación anterior.

Mezclar todo muy bien, para que no queden grumos (nosotros seguimos usando el batidor en esta parte).

Hornear a 180ºC por 50 minutos, si son quequitos individuales 15 minutos está bien.

Al probarlos pensé que quedaría perfecto una cucharadita de canela en la masa, la agregué la segunda vez que hicimos la receta y el resultado efectivamente fue delicioso.

 

A continuación, mis golosos minialérgicos disfrutando su primer queque con huevos.

Sauritos 1 / Alergia alimentaria 0 😛

Huevito duro pal’ paseo

Y le llegó la hora al huevo duro. Saqué la vuelta medio año, pues cuando uno llega a una zona de confort o estabilidad, cuesta moverse de ahí. Es como querer alargar la ducha calientita en un día de invierno, porque cuando la cortas, aparece el frío nuevamente.

El par de veces que intenté introducir huevo en la dieta de Pipe, el pobre hacía moco con caca. Y la vez que intenté introducir huevo en Gabi, se me enronchó entera, excepto piernas y cara.

La prueba la hice en forma paralela en Pipe y Gabi, y probé clara y yema junto, los huevos estaban duros (bien duros, pues siempre se me olvida que los dejo al fuego):

 

Día 1: 1/16 de huevo, no se observa reacción.

Día 2: ⅛ de huevo, no se observa reacción.

Día 3: ¼ de huevo, no se observa reacción.

Día 4: ½ de huevo, no se observa reacción.

Día 5: ½ de huevo, no se observa reacción.

Día 6: descanso.

Día 7: descanso.

Día 8: celebramos con sánguche (marraquetas BredenMaster) de huevo 🙂

 

 

Querido merengue de aquafaba de garbanzo, fue un gusto haberte conocido.

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