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Tortas de Cumpleaños

Hace ya un par de años que es habitual que las tortas de los cumpleaños de la familia sean aptas para los sauritos: sobre la misma torta se canta el cumpleaños feliz, se soplan las velitas y se comparte.

La primera en hacer ese gesto fue mi mamá, era una torta que por sobre todo tenía mucho amor (y poco goce estético). De ahí en adelante, sin haberlo yo pedido, no hubo más “la tortita para los niños” cuando había un cumpleaños, simplemente La Torta. La estética ha mejorado mucho desde esa primera torta… verde, como podrán ver en las fotos adjuntas.

Lamentablemente no están todas, pero hay varias representantes de este gesto de amor.

 

Tiqui-Tiqui-Tí 2016

Celebro que es 18

y empanadas de chancho bien gordo voy a cocinar,

porque ni de vaca ni de pollo,

los saurios pueden probar.

 

Unos ricos alfajores haremos,

de soya el manjar,

con dulce de membrillo para la señorita

y un poco de chuño para evitar el rash.

 

Ni les cuento que fue una argentina,

la que hacer masa de empanada me enseñó,

y que fue otra trasandina,

la de la receta de alfajor.

 

Quedamos debiendo el asado,

para otras fiestas patrias será,

¡Quién sabe si en una de esas!

¿comemos vaca con ensalá?

 

Este año hubo novedades respecto a los alfajores de chuño. Primero, me pidieron que hiciera para el curso de Pipe, así él podía compartir con sus compañeros y no andar, como es habitual, con sus potes; Segundo, hacer los alfajores para todos los niños implicó volver a la receta original y usar maicena en vez de chuño (obviamente hubo horneada especial para Gabi, el maíz aún es un archi enemigo); Tercero, ya que había probado y aprobado la manteca vegetal como sustituto de la margarina y mantequilla, la usé en vez  del aceite que solía ocupar; y Cuarto, en vez de mermelada usé dulce de membrillo, el cual se pica, se pone en una cacerola con un poco de agua al fuego y se revuelve hasta que queda una pasta.

Respecto a las modificaciones de ingredientes, la maicena aporta más humedad a la masa y un tono menos pálido que el chuño, y la manteca permite una masa más compacta, que se parte menos al uslerearla que cuando usaba aceite. Ambas variantes quedan igual de ricas.

Les dejo el link al post del dieciocho anterior que tiene las recetas:

Tiqui-Tiqui-tí! (2015)

Y algunas fotos del Tiqui-Tiqui-Tí 2016 🙂

 

 

 

Gestos… y sus respectivas Muchas Gracias

Últimamente me he topado con numerosos gestos por considerar a mis minialérgicos a la hora de convivencias que implican comida.

Partiendo por el día del alumno, en que la torta de cuchuflí, un clásico en toda reunión infantil, fue cambiada por quequitos aptos para Pipe.

En el mismo curso de Pipe, para el cumple de una de sus tías, hubo la intensión de hacer una torta que todos pudieran comer, pero fue planeado a última hora y no se pudo concretar. Al próximo cumpleaños, visto con tiempo, Pipe pudo compartir la misma torta que sus compañeros (llegó contando feliz que comió de la torta que comieron todos y que se comió dos trozos).

Gabi tuvo un cumple en el jardín y la mamá de la festejada pidió mi número para llamarme y preguntarme directamente qué podía comer Gabi. Me mandaba fotos de las etiquetas, fue super comprensiva en lo crítico de que los productos son con marcas y le hizo una sorpresa especial para ella, con Mizos, frugelé y barrita de cereal.

Una amiga siempre considera alimentos que puedan comer los sauritos cuando van a su casa, esta vez era su baby shower y les tenía, además de los clásicos quequitos de plátano, bolitas de avena, plátano y miel, muchos huevitos de codorniz y bastones de verdura.

Esta semana hubo en el colegio un cumpleaños de una compañera de Pipe, son celebraciones simples, más bien un saludo que se hace en la hora de colación, le cantan cumpleaño feliz al festejado y pueden llevar algo pequeño para compartir, como una torta. El día anterior me contactó la mamá para saber qué cosas podía comer Felipe y comprarle algo especial, pues iba a haber torta de cuchuflí.

Puede ser que se me pasen otros gestos, mis disculpas a quienes los han tenido y no los he incluido en los hechos narrados, y mil gracias por esos detalles de aproximación a una realidad distinta, producto de una patología que es altamente invasiva, pues en nuestra vida no hay celebración sin comilona, por herencia romana o qué se yo, pero que margina en mayor o menor medida de la vivencia grupal de compartir.

Quizás, los que han tendido un puente hacia mis minialérgicos no se han dado cuenta de que lo que han hecho es INCLUSION, para mí, un valor escaso y tan necesario en el mundo, reconocernos distintos y que a la vez somos iguales, que el mundo es de todos y todos podemos acceder a él en igualdad de condiciones y derechos, para crecer y desarrollarnos como personas.

Muchas gracias

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