Rotavirus, una aventura desconocida

Debo reconocer tres cosas:
Mis minialérgicos tienen super buena salud, solo son eso, alérgicos.
Muchas veces cuando tenían reacciones, reclamaba al infinito de por qué no me tocaban viruses.
Nunca me habían atacado por tantos flancos al mismo tiempo.

Cronología de los hechos
Desde hace dos semanas andaba un virus de guata en el jardín, y mis super sauritos invictos, hasta el viernes pasado, en que cayó Gaby.
4 AM llantos, 4:30 AM diarrea, 5 AM baño de tina para sacar la ingente cantidad de diarrea, 8 AM tenía un bultito que no se mantenía sentada, 11:30 AM 39•C, 12 PM vómitos, 2 PM en urgencia. Debo decir que bien penca la atención del médico de urgencia, si no fuera por la pediatra de Gaby que pasó a vernos, no sabríamos el nombre del bichín maléfico, ni sabríamos que aún nos quedaban 2 días de fiebre y 5 de diarrea, en los vómitos no eran concluyentes.

La vivencia
Esto de agarrarse un virus fué absolutamente novedoso para mí, no tenía idea de qué dar de comer a alguien con diarrea y que vomita, y no es que no haya atendido lo uno o lo otro, pero solo tenía mi algoritmo para responder ante reacciones alérgicas a alimentos.
Como todo lo que entra por la boca de mis minialérgicos debe ser revisado, el primer desafío fueron las bebidas isotónicas. Había que dar soluciones para hidratar y reponer electrolitos post vómitos y diarreas, el tema fue ¿qué darle? Tenía aprensiones con los colorantes, pero la tartrazina dará cáncer, mas no una reacción alérgica en Gaby (yupi!). Claro que hubieron algunos descalificados por tener almidón de maíz modificado (no se que significa eso de modificado, pero con maíz me basta para rechazarlo). Finalmente terminamos haciendo “suerito” en casa (agua, sal, azúcar) que nuestra consumidora aprobó.
Mi segundo dilema fueron los sólidos con qué empezar a alimentarla. “Papilla de arroz” me dijo la pediatra, mientras seguramente a mí se me caía la cara y daba un alarido interno, “Gaby es alérgica al arroz, el único carbohidrato que tolera es papa”… “Dale eso entonces”, respondió. Por suerte (para mí) aún no llegamos al punto de que mi pequeña pueda comer, y tengo algunas horas aún para ubicar a la gastro para que me responda con severidad alemana “dale papa no más” y yo seguiré con dolor de panza hasta que vea que Gaby no vomita la papa.
Agote aparte han sido los múltiples flancos por los que ataca el rotavirus. En mi currículo adjunto podrán ver que tengo vasta experiencia en diarreas y contacto con vómitos, pero todo junto, no me había tocado. Con Pipe me tocó una reacción alérgica con hipotonicidad y semiconciencia (mientras vomitaba y vomitaba 😱), pero eso fué por shock anafiláctico al cacao. Gaby me tuvo una semana limpiando diarrea por reacción al trigo y Pipe, antes de que le diagnosticaran AAM, vivía con diarrea. Gaby tuvo 4 vómitos tremendos en 6 horas cuando reaccionó al zapallo italiano. Pero este viruchín me tuvo limpiando vómitos y diarreas, lavando ropa dos veces al día, manejando fiebre con la dupla paracetamo/ibuprofeno y acompañando a Gaby cuando no era capaz de mantenerse sentada. Mis respetos al rotavirus.
Estos días me he acordado mucho de la vacuna contra el rotavirus que venden. Se la pusimos a Pipe y funcionó super bien. A Gaby solo alcanzamos a ponerle la primera dosis, nos faltaron las otras dos, pero tuvimos que suspenderlas porque llevábamos un mes y medio con diarrea, que no lográbamos identificar qué alimento se la provocaba. Pucha que las he echado de menos!

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