A nuestros guerreros

Siempre me han conmovido los niños con cáncer, admiro profundamente su actitud y sonrisas con la que enfrentan tamaña enfermedad, ver cómo luchan por seguir viviendo en esta vida, como resisten procedimientos tan dolorosos y cómo, a pesar de todo, siguen siendo niños con una experiencia de vida distinta.

Partiendo de este pensamiento, pensé en mis hijos con alergia alimentaria y en todos los niños que padecen esta patología, ellos también se la llevan pesada, y algunas veces, muy pesada, con riesgo vital.

Me di cuenta que en el grupo de mamás con hijos con alergia alimentaria del cual participo, si bien contamos la experiencia de nuestra tarea como cuidadoras y hablamos de nuestros pequeños, finalmente hablamos sobre nosotras mismas, nuestras angustias, dudas, alegrías y colapsos emocionales, buscamos apoyo y contención entre los que realmente si nos entienden porque vivimos lo mismo. Y esta bien que eso sea así y que exista esa instancia, pues nuestra labor es dura en muchos ámbitos.

Pero al leer y escuchar sus narraciones me pregunté: ¿y cómo viven esta enfermedad nuestros hijos?

Llegué a la conclusión que son unos verdaderos guerreros, que toleran dolor con una sonrisa, que no dejan de abrazarnos para entregarnos su cariño, que no dejan de ser niños.

Gaby vivió meses con diarrea crónica hasta que logramos identificar todos los alimentos que le provocaban reacción a través mío. Muchas veces la vi retorcerse de dolor ante mi ingesta de pescados y mariscos. Sangre en deposiciones ante algunas proteínas, lo cual es indicador de un nivel tal de inflamación de las mucosas intestinales que se desprenden y dejan abiertas heridas en la pared del intestino que es el que sangra. Y ella, no perdía su sonrisa encantadora.

Pipe no fué diagnosticado inmediatamente, si no que a los 10 meses de edad. El tiempo previo al hallazgo (los médicos estaban realmente perdidos), mi pequeño saurio sufría cólicos posterior a tomar pecho, reflujo, diarreas, distensión abdominal y lo que desencadenó el diagnóstico, meses con llagas sangrantes en su cara, cuello y parte alta del tórax que no respondían ni a antialérgicos ni a corticoides. Pero él no perdía su enorme energía exploradora ni su generosidad al repartir abrazos.

Así como mis guerreros hay muchos más que conviven con sus alergias, restricciones y crisis, y por lo que cuentan sus mamás, no dejan de entregar amor, de hacer reír a los demás, de ser unos soñadores, risueños, cantores y bailarines, no dejan de jugar y toleran su tratamiento (que por suerte no suele ser invasivo).

A ellos dedico este post 🙂

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3 responses to “A nuestros guerreros”

  1. Juanjo says :

    Mil millones de abrazos y besos para los pequeños guerreros (y para la generala).

  2. Constanza Millán says :

    Hola! Me siento tan identificada… Sigues participando en el grupo de mamás de niños con aam? Tengo un hijo maravilloso de 2 meses y medio con este diagnóstico, y ne encantaría poder ser parte de un grupo así. La contención y el apoyo grupal sin necesarios! Te dejo mi mail, por si me pudieras responder.

    Muchas gracias!

    Constanza, mamá de Julián
    conti.millan@gmail.com

    • lalasauria says :

      Hola Constanza, aún participo del grupo. Suelen organizar reuniones mensuales donde todos están invitados 🙂
      Y como bien tu dices, la contención es fundamental en esta loca enfermedad.
      Cariños!

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