La cabra, proteínicamente muy cercana a la vaca

Dada la alergia o intolerancia alimentaria de Gabysauria, yo estoy con dieta de restricción hace 4 meses T.T, en que no puedo comer vaca, su leche ni derivados de esta, pescados y mariscos, soya, huevo, pollo y… queso de cabra.
Como en todo este cuento, uno se entera de la manera triste que tu hijo/a es alérgico, es decir, cuando hace reacción (respiratoria, cutánea y/o digestiva).

La historia

Llevaba alrededor de 3 meses sin comer queso (uno de mis 2 únicos placeres grasosos, el otro es el chocolate) y ya babeaba por un trozo, pero Gaby le produce inflamación intestinal que termina en hemorragia en deposiciones, así que cero opción. Entonces se me ocurrió la alternativa caprina, una cabra no es una vaca, su leche debería también tener proteinas distintas, pensé yo. Y le dí.
Fue glorioso tener ese trozo salobre en mi boca, que fué prontamente apabullado por… sangre en la deposición de Gaby.
Obviamente se acabó inmediatamente el festín (30 gr) del queso y este pasó a engrosar la lista de alimentos prohibidos.
En el control con la gastro le comenté mi desventura caprina, y me decía que 9 de cada 10 niños con APLV son alérgicos a la leche de cabra, pues sus estructuras proteicas son muy similares.
Así que prosigo en mi ayuno quesístico, pero prometo, a penas se levante la restricción alimentaria, ir a la Fuente Suiza a comerme su buena empanada de queso 🙂

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