Segunda parte de la historia: el diagnóstico.

Ese día en la consulta de la pediatra, después del mini ataque de vergüenza, pues se supone que el médico diagnostica dado antecedentes que el paciente reporta y su observación, y no que uno va donde el médico con la tarea hecha, sobre todo después que él ha falladi, procedí a contar mi teoría: según la respuesta de Pipe ante los antialérgicos, era obvio que él estaba haciendo alguna reacción a algo del ambiente, pero que no sabía que era, aunque sí sabía que no era, y no era polvo.
La pediatra me escuchó y me derivó al inmunólogo. La inmunóloga le pidió test de parches y prick a casi 40 alérgenos, y test de hemorragia en deposiciones. Resultado, todo positivo.
Era más fácil decir a qué no era alérgico que a lo que si era, y eso era papa, cerdo, maiz, zapallo camote y acelga. Chan!
Y así fue como comenzamos a convivir con un alérgico alimentario múltiple.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: